Sensor de Micropartículas

Presentación

Para este proyecto vamos a utilizar el sensor óptico GP2Y1010AU0F, desarrollado por la empresa Sharp y que es especialmente efectivo detectando partículas muy finas de polvo en el aire. Internamente contiene un diodo LED y un fototransistor colocados de tal forma que son capaces de detectar las reflexiones de luz sobre las partículas de polvo suspendidas en el aire que ingresan al dispositivo. Según sus especificaciones técnicas, pueden detectar partículas de 2,5PM, capaces de llegar hasta los pulmones al respirarlas.

La salida del sensor es una tensión analógica proporcional a la densidad de polvo detectado. La sensibilidad del sensor es de 0.5V / 0.1mg / m3.


¿Qué son las micropartículas?

Se trata de corpúsculos sólidos (o también micro gotas) de tamaño muy pequeño que se encuentran dispersos en el aire. Normalmente su densidad es mucho mayor que el aire, pero su pequeño tamaño unido a posibles cargas electrostáticas u otras causas, hacen que no se depositen en el suelo o tarden mucho en hacerlo, permaneciendo mucho tiempo en suspensión en el aire. Lógicamente cuanto mayores son, antes se depositan.

Tamaño

Aunque las partículas en suspensión tienen formas irregulares, se les asemeja a una forma esférica de manera que se define su tamaño según el diámetro de una esfera que circunscribe la partícula. Se ha convenido en clasificar estas partículas en dos tamaños: PM10 que son partículas de menos de 10 micras de diámetro y PM2,5 que son las de menos de 2,5 micras de diámetro. Para determinar su concentración en la atmósfera se usan los microgramos de partículas por metro cúbico de aire.

¿Cómo afectan a la salud?

Las partículas en suspensión afectan principalmente a nuestro sistema respiratorio. Cuanto mayor es el tamaño de las partículas más aguas arriba del circuito respiratorio son retenidas, así pues las de mayor tamaño se retienen en las vías superiores, primeramente en la nariz, otras son retenidas en la garganta, otras de menor tamaño en los bronquios, otras llegan hasta los alvéolos pulmonares y finalmente las más finas (0,1 micras) pueden pasar directamente a la sangre sin que nada las haya retenido en su largo trayecto. Por lo tanto puede afirmarse que cuanto menor es el tamaño de las partículas mayor es su peligrosidad.

Los efectos dependen de la cantidad de partículas inhaladas a lo largo del tiempo y van desde dolencias cardiovasculares, a cáncer de pulmón, enfermedades obstructivas, ictus, etc.

Hay cálculos estadísticos que estiman en varios meses (8 a 10) la reducción en la esperanza de vida debido a la inhalación de partículas en suspensión de la población que habita en ciudades con altas concentraciones de este contaminante.